Los 5 hábitos chinos que sorprenden a todo occidental

 

Publicado por María Ángeles Blanco

El año que llevo viviendo en China me ha dejado experiencias agridulces, por escoger un calificativo chino. Todas ellas me han permitido tener anécdotas que contar, historias que escribir y, sobre todo, muchos consejos que dar: “si vienes a China, tráete chocolate que aquí no hay; bueno, alguno hay, pero es muy caro”. Ese es el más importante de todos. Aparte está aquel de… “ni se te ocurra venir a China sin saber chino, a menos que vayas acompañado de un guía”. Creedme, no son muchos los chinos que pueden hablar inglés y, si los juntamos con la cantidad de españoles que pueden hablar inglés… mmmm… pues eso.

Todo occidental que aterrice en China por primera vez y se quede durante un tiempo irá descubriendo todo este tipo de experiencias. Pero como adelanto… aquí tienes 5 hábitos chinos un tanto diferentes:

 

1. Batir los huevos con palillos

 


Aún recuerdo ese momento en el que, ignorante de mí, fui a buscar un tenedor para batir los huevos en mi apartamento de China. Después de un rato sin encontrar nada que se le pareciera, con dos palillos en la mano y una técnica arrítmica y un tanto extraña tirando a “mañana me compro un tenedor” conseguí remover, que no batir, los huevos con dos palillos.

 

2. Quitarse los zapatos al entrar en una casa

 

En China, así como en otros países asiáticos, es costumbre dejar los zapatos en la puerta al entrar a una casa, tanto si es tuya como si visitas a otra persona. En algunas casas te ofrecerán unas chanclas o unas pantuflas para usar en lugar de tus zapatos, pero en la mayoría de sitios… te tendrás que apañar con los calcetines que traigas de casa.

Destacaría de esta sección el gran momento, el decisorio e irrepetible instante en el que eliges tus calcetines por la mañana. Sí, esos calcetines que venden en China a “3 pares por 10 yuanes” (1euro y medio) y piensas: “¡Qué baratos, dame todos los que tengas!”. Ejem… cuidado, vas a echar a perder la reputación que tanto esfuerzo y sacrificio, noches sin beber, comidas sin acabar y mensajes sin mandar, te ha costado conseguir, al mostrar unos calcetines con unos tomates que podrían tener hasta denominación de origen. También puedes soltar algo así como “Typical Spanish” y salir del paso. Ay, las veces que yo habré dicho eso…

 

3. Beber agua caliente

Recuerdo perfectamente la cara de mi abuela la vez que le conté este hábito. Para quien no lo sepa, mi abuela es aquella señora
que aprovecha cada vez que pasas por su lado para decirte “Niña, ¿me
puedes traer un vasito de agua fresquita?”, ya sea invierno o verano.

Los chinos dicen que beber agua caliente es muy bueno para la salud, ya que juega un papel muy importante a la hora de hacer la digestión, ayudando a procesar y disolver la grasa de los alimentos, entre otros beneficios. Y aunque parezca una costumbre muy rara, es fácil aficionarte a beber un vaso de agua caliente en las comidas. Eso sí, en mi caso ese hábito desaparece
automáticamente en cuanto pongo un pie en suelo español.

Te estarás preguntando cuánto puede costar pedir un vaso de agua caliente en un restaurante. A diferencia de la mayoría de los países, en China el agua caliente es gratis. Normalmente te suelen poner una jarra llena en la mesa cuando te sientas a comer, para que te vayas sirviendo a tu gusto, además de proporcionarte cuantas jarras sean necesarias para todas las personas de la mesa.

 

4. Nunca clavan los palillos verticalmente dentro del cuenco de arroz

Colocar los palillos clavados verticalmente en el arroz es lo que se lleva a cabo para ofrecer un cuenco de arroz a los antepasados. Normalmente la ofrenda se realiza dejando los cuencos de arroz delante de una fotografía del fallecido en una especie de altar pequeño que podemos encontrar fácilmente en cualquier rincón de una casa (sobre todo en las zonas rurales), acompañados de otras ofrendas como manzanas u otro tipo de fruta.

 

Colocar los palillos de esta manera cuando terminamos de comer o cuando hacemos una pausa en la comida recuerda a ese tipo de ofrendas y está muy mal visto en la cultura china. En su lugar, lo mejor es dejar los palillos en la mesa o apoyados de forma horizontal en el cuenco.

 

 

5. Bailar en las calles

 

Este hábito es para los extranjeros un verdadero espectáculo. Quién haya estado en China habrá podido encontrarse fácilmente  en cualquiera calle, plaza o parque a un grupo de señoras bailando al ritmo de la música de manera tremendamente coordinada y rítmica. El rango de edad de estas señoras, por lo general, oscila entre los 30 y 60 años, aunque he de reconocer que yo con los chinos tengo un grave problema para adivinar su edad.

Esta práctica la realizan casi a diario, y debe de ser así porque cuando las ves bailando, da igual la canción que suene, que absolutamente todas conocen los pasos. Normalmente los grupos que se forman para bailar son grandes, de unas veinte personas, aunque en barrios pequeños pueden verse grupos más reducidos, de 6 u 8 señoras. Y digo todo el tiempo “señoras” porque en esta práctica es difícil de ver a algún hombre. A ellos los vemos más jugando al mahjong, el juego de mesa por excelencia en China.

 

¿Conocías estos 5 hábitos chinos?

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