Cuando aterricé en China por primera vez

Publicado por Sonia Cervera

 

Cuando aterricé en China por primera vez

Hay que cambiar el chip

Cuando aterricé en China por primera vez… pensé que tenía que haber repasado el vocabulario de cómo poner una reclamación en chino. Entre una amiga y yo, usando chinenglish y con la frase “她的箱子坏了” (Tā de xiāngzi huàile – “Su maleta se ha roto”), conseguimos que en el aeropuerto entendieran que necesitábamos una maleta nueva. Ahí entendí que había que cambiar el chip, que estábamos en China.

 

La polución y el tráfico frenético

Cuando salí del aeropuerto me sorprendí: iba con la idea desde España de que no iba a poder ver nada por la calle por el nivel de polución que habría, pero no, el ambiente estaba incluso más despejado que en España. También es verdad que después de todo un fin de semana lloviendo y nevando, era normal que se hubiese aplacado la contaminación.

Nuestro primer recorrido en autobús hasta la Universidad de Pekín parecía normal… hasta que nos adentramos en Pekín y aquello se convirtió en una locura. Era normal ver a los coches dando marcha atrás en mitad de una autovía, gente cruzando por cualquier lado de la carretera entre los coches, etc. Todo esto sin olvidar que el autobús en el que íbamos parecía de los tiempos de mi tatarabuela. ¡No sé ni cómo llegamos!


El primer contacto con la Universidad de Pekín

Mi primer contacto con el campus de la Universidad de Pekín fue genial. Era el típico campus de película, todo el mundo sueña con estudiar allí y me pareció hasta más grande que mi pueblo en España. El ambiente era estupendo y durante los 15 días me encantaba pasar el tiempo allí. Ir en bici por el campus era toda una ventaja, poder comer cada día en un comedor diferente, probar comida de todo tipo, diferentes frutas que no sabemos ni que existen, pasar cada día por la misma tienda a regatear algo nuevo,… Era todo tan barato que realmente no sabía si lo que me gustaba era el producto o regatear su precio, ¡porque me lo pasaba tan bien regateando!

 

Visitando Pekín y disfrutando su gastronomía

Todos los lugares que visité durante esos días en Pekín me encantaron: el Templo del Cielo, la Ópera de Pekín, el mercado
Hongqiao,… Es increíble cómo puede existir un centro comercial que venda imitaciones de todo tipo, algo que en otros países sería impensable. Por gustarme, ¡me gustó hasta el 家乐福 (Jiālèfú – “Carrefour”)

Respecto a la gastronomía, cada día era diferente, aunque creo que después de estos días en China, seguro que me han faltado mil cosas por probar. Al principio las comidas me desconcertaban un poco, ya que en China toda la comida se comparte en una mesa que va girando para que todo el mundo coma de todo. Como en España tenemos la costumbre de pedir platos individuales, cada vez que íbamos a un restaurante pedíamos cada uno un plato ¡y los chinos nos miraban como si estuviéramos locos!

El té era exquisito y es lo único que me salvó de morir de sed, ya que lo que peor llevaba era adaptarme a la costumbre de beber agua caliente. Aun así me parecía que tanto el té como el agua sabían diferente.

 

¿Qué me ha llamado más la atención?

Y por último, esta es una lista de las cosas que más me han llamado la atención:

  • Los hombres no suelen mirar a las chicas por la calle (y viceversa).
  • Es bastante normal escupir en el suelo (aunque les parezca asqueroso cuando los occidentales nos sonamos la nariz).
  • En todos los baños públicos hay letrina (baño turco) en vez de váter.
  • No les importa dormirse en público (incluso en los 5 minutos que tarda en llegar el metro).
  • El ambiente en Pekín parecía bastante seguro y siempre había gente por la calle.
  • Noté que había un olor peculiar, lo que me llamó mucho la atención. Y ahora eso lo anhelo, ¡al igual que los 饺子 (jiǎozi – empanadillas chinas)!
  • Al contrario de lo que se piensa a veces en occidente, los chinos no comen bichos, y si a veces se venden es solamente para atraer al turismo.
  • A los chinos les llama mucho la atención el pelo rizado y de color claro de algunos extranjeros. Creo que allí he sido motivo de atracción turística y  probablemente esté mi foto en las publicaciones de WeChat de muchísimos chinos.
  • La zona de Pekín que más me ha gustado sin duda ha sido 王府井 (Wángfǔjǐng), una zona comercial en el centro de Pekín con tiendas de ropa, un mercado tradicional, comida y aperitivos, etc.

 

Mi primera estancia en China ha sido una experiencia inolvidable y recomendaría a todo el que tenga la oportunidad de visitarlo, ¡que se lance a conocer este inesperado país!

 

Y tú, ¿has visitado China? Déjanos un comentario y cuéntanos tu experiencia.

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