¿Por qué se creó La fábrica del mundo?

Me llamo Rocío y soy traductora y profesora. Comencé a estudiar chino porque me atraía el idioma y la cultura china y, durante años, asistí a clase, memoricé caracteres y repasé puntos gramaticales. Pero notaba que aprendía chino de manera muy lenta y monótona.

Antes de estudiar chino había aprendido inglés, así que empecé a pensar qué podía estar fallando en mi aprendizaje del chino con respecto a mi experiencia con el inglés, que había sido muy buena. Encontré la mayor diferencia en los materiales y recursos para aprender los dos idiomas: mientras que para estudiar chino usaba solamente el libro de clase, para aprender inglés había utilizado varios libros de texto, manuales de gramática, libros de lectura, cuentos, cómics, canciones, noticias, películas, podcasts, series, etc. El inglés era un idioma tan accesible que podía encontrarlo en cualquier parte, incluso en camisetas, pósters, anuncios de televisión, etc. Sin embargo, en el caso del chino me era mucho más difícil salir del libro de texto que, en el mejor de los casos, iba acompañado de un CD con audios y un cuaderno de ejercicios.

A pesar de eso, me sentía afortunada por saber inglés, lo que me permitía acceder a muchos más recursos que algunos de mis compañeros. Ellos, al no conocer este segundo idioma, pasaban horas solamente traduciendo del inglés al español para finalmente entender el chino.

No paraba de pensar: ¿Cómo es posible que encontremos tantos obstáculos para aprender un idioma que está en pleno auge? Lo llamaban “el idioma del futuro” pero ni siquiera existían más de 3 libros para aprender chino en español.

La fábrica del mundo nació de esa frustración que sentimos mis compañeros y yo durante años. La frustración de no poder acceder al idioma de diversas maneras que además nos motivaran y atrajeran.

Entonces fui a China por primera vez. En solo 15 días fui capaz de avanzar en el idioma lo mismo que había avanzado en España en 3 meses. Obviamente la razón principal era el contacto directo con el país y los hablantes nativos. Pero también influyó mucho la cantidad de recursos y materiales que pude encontrar y que me ayudaron a aprender más rápido y de forma entretenida. ¿Y por qué no crear eso en España?

Eso es La fábrica del mundo.

¿Y por qué ese nombre?

¿Te has fijado en que los medios de comunicación muchas veces se refieren a China como «la fábrica del mundo»? Lo hacen en referencia al hecho de que en China se fabrican la mayoría de productos que se venden en todo el planeta. Sin embargo, no deja de ser una referencia rancia y negativa hacia este aspecto del país.

Este proyecto se llama La fábrica del mundo con la intención de transformar ese apodo en algo positivo. Para pensar en China no como en un fabricante de objetos, sino como en una de las civilizaciones más importantes del mundo, que ha dado luz a la lengua más hablada del planeta, a una rica cultura e historia y a una larga lista de célebres filósofos, escritores, artistas, etc.