9 cosas de España que echo de menos cuando estoy en China

Publicado por Rocío G. Hinojosa

1. La seguridad social

Vale, sí, los españoles nos pasamos la vida quejándonos de la seguridad social. Que si hoy he tenido que esperar dos horas, que si el médico apenas me ha hecho caso, que si dan citas cada 3 minutos, que si las urgencias están abarrotadas,… Pero es que no empiezas a amar la seguridad social española hasta que no estás en China y tienes un problema de salud.

Para empezar, en los hospitales chinos hay un trasiego y un jaleo que casi se te quitan todos los males de golpe nada más que por no tener que meterte en tal berenjenal. Eso quitando que lo primero que tienes que hacer al entrar al hospital es hacer cola para pasar por caja. Primero pagas, después te atienden. Cuando llevas una o dos horas dando vueltas y haciendo colas varias para diferentes trámites (recuerda que todo esto lo haces estando enfermo, que para eso habías ido al hospital), llega el momento de pasar por la consulta del médico. Suele haber una cola de unas 15 o 20 personas, la mayoría colándose para entrar primero, y todos dentro de la consulta, empujando un poco y metiendo presión justo detrás de la persona que está hablando con el médico.

No es muy agradable, la verdad. Tras varias experiencias en hospitales chinos, cuando escucho a alguien quejarse de la seguridad social, me dan ganas de matarlo. Y, atención, que no se nos olvide: la asistencia sanitaria en España es GRATIS. ¿O acaso cualquier persona en España podría pagarse de su bolsillo el tratamiento si le detectaran un cáncer? ¿Y un trasplante? ¿Y una operación? Vale.

2. Mejor organización

Si has estudiado o trabajado en China, probablemente la expresión que más hayas usado para definir su organización es «un completo desastre». Suele haber una gran falta de planificación en muchos aspectos y raramente dan información sobre las cosas.

Según mi experiencia, cuando estudiaba en China no nos informaban del plan académico, de cuándo eran los exámenes o cómo se evaluaba, cuál era el periodo de vacaciones o cómo y cuándo recibiríamos el subsidio de la beca.

Ahora trabajo en China y es lo mismo. No conozco a la mayoría de personas que trabajan en mi departamento. No sé qué funciones tiene cada uno, ni siquiera las funciones que se espera que yo desempeñe (aparte de dar clase, lógicamente, porque soy profesora). No he visto el plan curricular del grado en el que enseño, no sé qué asignaturas tienen mis alumnos aparte de las mías y todo esto tampoco está en la página de la universidad. No está claro cuándo acaba el curso ni qué horario tendremos el semestre que viene. 

En China, «solo sé que no sé nada».

3. Internet abierto

Todo el mundo sabe que en China no se puede acceder a Internet de la misma forma que en otros países. Se puede acceder a algunas páginas, pero a muchas otras no. La gente suele quejarse por no poder acceder a las redes sociales o a Google, YouTube, Gmail, etc. Pero al fin y al cabo, esas son cosas de las que se puede prescindir.

El problema viene cuando hay que buscar información, por ejemplo para hacer trabajos, para investigar o para trabajar. El buscador chino que sustituye a Google, llamado Baidu, busca sobre todo resultados en chino y no es muy efectivo en otros idiomas. Se puede usar Bing, que funciona muy bien con otros idiomas, pero aún así no podremos abrir la mayoría de páginas que nos muestre en los resultados. Trabajando como profesora, el simple hecho de preparar una clase se vuelve un proceso eterno e imposible.

Al final, todos los extranjeros acaban instalando una VPN de pago para poder acceder a un internet abierto que en España (y la mayoría de países) está al alcance de todos.

4. El pan

Vale, quizás es una tontería hablar de comida habiendo otras cosas más importantes. Pero es que el pan…

En China tradicionalmente nunca ha habido pan. Existe el 馒头 (mántou), que es un bollo cocido al vapor. Aunque no se parece en nada a lo que nosotros entendemos como pan.

En los últimos años ha aparecido una especie de «panaderías» que se están multiplicando como setas en las ciudades chinas. Y digo «panaderías» entre comillas porque no tienen pan pan. No venden barras de pan ni tienen horno, simplemente tienen pan de molde y algunos dulces tipo bizcocho. Además, suelen ser caras.

Y pensar que en España vamos a la panadería de la esquina y por nada y menos tenemos pan recién hecho… Pan casero, de pueblo, con cereales, bollos, cruasanes…

5. Mejor tráfico

En España no es que seamos unos máquinas conduciendo, pero es que lo de China ya es una locura. Gente circulando en dirección contraria, saltándose semáforos en rojo, haciendo un cambio de sentido en mitad de la calle, motos circulando por la acera, gente en silla de ruedas yendo por la calzada, cuatro personas subidas en una moto,…

En China ir por la calle es como ir por la jungla. Y cuando ya te han estado a punto de atropellar cuatro veces, te acuerdas de que en España podías ir incluso con el paraguas y el móvil al mismo tiempo y no tenías miedo de morir.

6. El café

En China el café es poco y caro. Recuerdo cuando le pregunté a una amiga que estudiaba en Shanghái si el dinero de la beca le daba para vivir. Me dijo: «Si no bebo café, sí». En China siempre se ha bebido té, así que el café no es tan popular ni forma parte de su rutina como forma parte de la nuestra. No se puede comprar café en cualquier tienda ni tomarlo en cualquier bar.

En los supermercados grandes suelen vender Nescafé, que viene en bolsitas con polvos solubles. No se vende café molido ni hay cafeteras. Tampoco hay muchas cafeterías, y las que hay son bastante caras. Por ejemplo, si en tu ciudad en China puedes comer fuera por 15 yuanes (2€), un café podría costarte eso mismo, o incluso más.

Cuando te das cuenta de que estás pagando por un café (que además a veces no está muy bueno) lo mismo que te cuesta un almuerzo completo, empiezas a recordar el cafelito del bar de tu barrio en España.

7. El jamón y el queso

Y demás embutidos.

Ya sabemos que el jamón no se encuentra en muchos sitios fuera de España. En China ni siquiera se vende. Mis alumnos me han dicho que en Zhejiang hay una zona que produce jamón, que está rico pero que es distinto al español.

El queso también es algo que se echa en falta. Los chinos no toman nada de nada. Como mucho, en algún supermercado grande o internacional puedes encontrar algún paquete de lonchas de queso, pero olvídate de ver una cuña de queso mientras estés en China.

8. Menos población

Ya sabemos que en China hay mucha población. Y normalmente no importa. Pero hay veces en que desespera.

Algunas veces te cansas de hacer cola en todos lados, de ir a comer y que esté todo lleno, de que esté lloviendo y el río de personas que va pasando no pare de darte paraguazos…

Con lo tranquilos que estamos los cuatro gatos que vivimos en España…

9. Los cartones de leche

Vale, este punto no es relevante. Pero soy una persona que bebe aproximadamente un litro de leche al día y estoy en un país donde la venden en bolsitas de 200ml. Teniendo en cuenta que el supermercado de mi universidad suele tener solamente 10 o 15 bolsitas cada vez que voy, ¿cuántas veces a la semana tengo que ir a comprar leche y dejar a la mujer del supermercado sin existencias?

Echo de menos esas botellas de leche Asturiana de 2 litros… ¡Así sí!

Estas son las cosas que yo echo de menos de España. ¿Y tú qué echas de menos cuando estás en China?

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